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Sobrepeso y obesidad infantil, y su influencia en el rendimiento escolar

Sobrepeso y obesidad infantil, y su influencia en el rendimiento escolar

La obesidad en los niños es uno de los temas que más preocupa en nuestro país y a nivel mundial. Según un artículo publicado por el New England Journal of Medicine, Chile se encuentra en el top 10 de los países con obesidad, en general, y en el top 5 de países con obesidad infantil. En este sentido al menos 1 de cada 4 niños va a ser afectado por el sobrepeso, siendo más alto el índice en escuelas municipales. 

 

Con base en lo anterior y las estadísticas del último mapa de la Junta Nacional de Auxilio Escolar de 2018, los que se ven más afectados son los niños de Quinto Básico con una tasa de obesidad de 27,7 %, siguen los de Kinder en 24,6 %, Primero Básico con un 24,4%, Prekinder con 23,7 % y los niños de Primero Medio con una tasa de 14,7 %. Frente a esta realidad, es importante conocer otros efectos de este problema, entre los que se encuentra el desempeño escolar.

 

Aunque el aumento de peso a veces se toma a la ligera, es una situación que debe llamar la atención de los padres, sobre todo cuando llega a impactar la forma en que los niños se desenvuelven en su ambiente y en que rinden en sus ocupaciones. Está demostrado que tener kilos de más afecta cada órgano del cuerpo, siendo adulto o niño, lo que a su vez incide en la mente y su desarrollo. Ser obeso puede generar problemas para dormir, lo que sin duda afecta la capacidad de concentración.  

 

Otro aspecto importante es el efecto emocional de la obesidad, como la tristeza, la falta de amor propio y la soledad que sienten muchos niños o niñas con sobrepeso, lo cual también afecta en la motivación, el interés y las ganas de estudiar.

 

Un factor que contribuye a que las cifras de obesidad aumenten, son los altos índices de sedentarismo que hay en nuestro país. Según un estudio que se hizo en conjunto entre las universidades de La Frontera, Católica de Valparaíso, San Sebastián, Andrés Bello, Mayor, Bernardo O’Higgins y del Desarrollo, destacaron que al menos 7 de cada 10 niños menores de 6 años no cumplen con la cuota de actividad física que la OMS (Organización Mundial de la Salud) tiene estipulada. La situación se agrava en los adolescentes cuando son 8 de cada 10 los que son sedentarios, y que además no practican ningún deporte.

 

Para saber si tu hijo tiene sobrepeso es muy importante que tengas en cuenta algunos factores que te ayudarán a determinar la respuesta, como por ejemplo, calcular el índice de masa corporal (IMC), lo que te permitirá saber con precisión si su peso es adecuado, insuficiente o excesivo en relación a su altura y edad. Supervisarsu alimentación es muy importante.  Si permites que coma lo que quiera, sin educarlo sobre la mejor forma de nutrirse, estarás fomentando los malos hábitos que a la larga, resultan ser factores de riesgo.

 

Con el fin de erradicar estos malos hábitos y las alarmantes cifras, es imprescindible considerar un cambio de alimentación, generando la base en las comidas que se sirven en casa. Es imperativo poner atención en lo que preparas, en los lugares que frecuentan, o en los que comen tus hijos. Por supuesto, los hábitos que tú mantengas, son los que replicarán los niños.

 

Para prevenir este trastorno o combatirlo, se recomienda: 

 

  1. Tener alimentos saludables al alcance de la mano de tus hijos. Si llenas tu refrigerador, despensa y cocina en general con alimentos saludables, es lo que comerán cuando tengan hambre.
  2. Fomentar la actividad física diaria. La recomendación es realizar 1 hora de actividad física todos los días, para empezar una hora de juego o deporte en el parque y durante los fines de semana puede mejorar los vínculos con ellos, mientras cuidan su salud.
  3. Limitar el tiempo de exposición a la TV, smartphone, tablets o videojuegos. No debiera ser de más de dos horas diarias. Este hábito solo aumenta el  sedentarismo y la poca creatividad. 
  4. Los padres son el mejor ejemplo, así que deben practicar haciendo ejercicios al menos 3 veces a la semana, y alimentándose de manera sana, para que se fomente una mejor dinámica. 
  5. Involúcrate más en lo que se les enseña a tus niños sobre alimentación. Esto te hará más consciente de cómo puedes ayudarle.
  6. Consultar a un especialista. Llevar a tu hijo o hija con un nutricionista puede ser de gran ayuda si lo anterior no funciona o sientes que necesitas una asesoría más experta.

 

En definitiva, la alimentación y el sedentarismo afectan negativamente el desarrollo escolar y emocional de nuestros niños, convirtiéndolos en adolescentes conflictivos y con baja autoestima. Sin embargo, aún hay tiempo para solucionar esto. Si se toman en cuenta las consideraciones anteriores,  los resultados a corto y mediano plazo podrían ser esperanzadores. Nunca es tarde y para los niños menos. Contribuye a darles una mejor calidad de vida.