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Relación entre obesidad y deterioro cognitivo

Relación entre obesidad y deterioro cognitivo

Como sabemos, malos hábitos alimenticios conducen inevitablemente a un deterioro en la salud. Una de las consecuencias más conocidas se relaciona con el sobrepeso y obesidad, sin embargo, subyacen otros problemas asociados a esta enfermedad. Las más comunes son los riesgos cardiovasculares, hipertensión y diabetes, entre otros.

 

Pero en el último tiempo se han publicado estudios que sugieren una relación hasta ahora menos conocida: la obesidad como factor de riesgo para padecer deterioro cognitivo (demencia) a mediano y largo plazo.  Es una situación preocupante, considerando que el 34,4% de la población chilena mayor de 15 años presenta altos índices de obesidad, según datos entregados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

 

A lo anterior hay que sumar otro antecedente igualmente alarmante: en 2013 se estimó que habían 44 millones de personas en el mundo viviendo con demencia, y se pronostica que cada 20 años esta cifra puede llegar al doble. El 62% de estas personas vive en países subdesarrollados, como Chile.

 

¿Por qué están relacionadas?

Ambas enfermedades tienen en común que cada año hay más personas que las padecen. Y ahora se sabe que podrían tener relación una con otra. ¿Por qué? Veamos algunas explicaciones.

 

Diversas publicaciones afirman que un cerebro saludable necesita ejercicio, conexión social, estimulación y buena nutrición. Este último factor se vuelve relevante dado que hay estudios que han examinado cómo se comporta el exceso de grasa en el cuerpo y el efecto que tiene en el cerebro.

 

En ese sentido, se ha visto que un mayor porcentaje de grasa corporal tiene directa relación con un menor volumen de materia gris (conformada por neuronas) en el cerebro. Para ser más claros, esto no tiene que ver con el coeficiente intelectual de un individuo, sino con la reserva cognitiva. Por lo tanto, con el paso de los años, la persona llega menos preparada al envejecimiento del cerebro, lo que aumenta la probabilidad de padecer demencia.

 

Por otra parte, el exceso de grasa corporal en el cuerpo se relaciona con la secreció sustancias químicas inflamatorias llamadas citoquinas, que llegan al cerebro y actúan como un agente inflamatorio y destructor neuronal.